La crisis del mercado de la vivienda y la economia: Entrevista con Art Perlo

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11-28-07, 12:30 pm



PA: ¿Nos puede describir algunas de las causas básicas de la crisis hipotecaria actual?

Art Perlo: Hay dos causas básicas e interrelacionadas: las hipotecas de alto riesgo (“subprime”) y la burbuja sin precedente en los precios de inmuebles. Las hipotecas de alto riesgo ocupan todos los titulares. Esa fue una innovación tremenda por parte de la comunidad financiera que permitía a la gente comprar inmuebles que luego no los alcanzaba a pagar. Fue perpetrado esto prometiendo mensualidades iniciales muy bajos, y luego de un plazo determinado, usualmente de dos años, subiendo las mensualidades. Así es que alguien podía comprar una casa con mensualidades de $1,200, cantidad que muy apenas alcanzaba pagar, y luego a los dos años disparaban sus mensualidades de noche a la mañana a $2,000.

La otra causa de la crisis que resulta estrechamente relacionada fue la burbuja en los precios de inmuebles. Se encuentra a gente no solamente atrapada con hipotecas que no alcanza a pagar, pero también que debe cantidades muy superiores al valor real de la casa. Durante los últimos 10 años han subido los gastos de la vivienda un 70 por ciento más rápidamente que la taza de inflación, una situación que ha creado 8 billones de dólares en plusvalía virtual. Esto quiere decir que la gente ha pagado mucho más por sus casas que su valor real. Pero al fin en el curso del último año esta burbuja ha caído a tierra. Se aumentan las mensualidades de todas esas hipotecas de alto riesgo y la gente ya no las puede pagar. Las empresas de construcción y contratistas que habían hecho su agosto con los altos precios de inmuebles seguían construyendo casas sin pensar nunca de la mañana, hasta que creció su inventario de casas no vendidas desde algunos 2 millones en 2001 hasta más de 4 millones de viviendas sin venderse hoy día. Con tantas casas sin poderse vender en el mercado de inmuebles no se pudieron sostener sus precios. De repente se encontraba la gente atrapada con deudas hipotecarias inmensas para sus casas. Pueden deber $300,000 por una casa, pero si tratan de venderla, si es que logran venderla, pueden recibir apenas unos $200,000 o $150,000 por esa misma casa. Así que salen debiendo más por la casa que el valor real de la misma.


PA: ¿Quiénes son los más afectados por esta crisis?

AP: Los más afectados directamente son, principalmente, las más de 2 millones de familias que han perdido o que van a perder sus hogares, y esta figura muy fácilmente puede llegar a 3 ó 4 millones antes que se resuelve la crisis. Y además los millones que tienen 2 ó 3 trabajos y que sacrifican a su salud, a la educación de sus hijos, y hasta su misma alimentación, todo en el esfuerzo por mantener a sus hogares. También hay por lo menos 100,000 trabajadores que han perdido sus trabajos de construcción, en materiales de construcción y en el mercado financiero e hipotecario, y las pérdidas de trabajos apenas han comenzado. A lo mejor se perderán millones de empleos. Algunos gobiernos estatales y locales ya enfrentan déficits en sus presupuestos por la pérdida inesperada de ingresos por impuestos. También hay aspectos económicos negativos de mayor envergadura, pero ese es un breve resumen de los que se ven afectados de manera más directa.

PA: ¿Cómo evaluaría Ud. la rapidez de la respuesta de Bush a la crisis y al contenido de la misma?

AP: Mi impresión, aunque no he estudiado detenidamente su propuesta, es que él está proponiendo que unos 100,000 o 200,000 dueños de casa sean elegibles para solicitar hipotecas garantizadas por el gobierno. Eso quiere decir que está ofreciendo la posibilidad de una cierta ayuda a solo un diez por ciento de los dueños de casa afectados por esta crisis. La mayor parte de esta ayuda iría para rescatar a los mismos prestamistas que ofrecieron estos malos préstamos en primer lugar. A los inversionistas se les va repagar el valor completo de las hipotecas, aunque en el mercado de inmuebles la hipoteca ya no valga más que una fracción de su valor nominal.

PA: ¿Cuales serán algunas soluciones inmediatas para ayudar a la gente a que no pierdan sus hogares?

AP: A nivel nacional, creo que tenemos que reconocer que hay millones de inmuebles que fueron sobrevalorizados, y que los dueños de casas ya deben mucho más que el valor real de sus casas, mucho más que lo que pueden repagar. En realidad se trata de billones de dólares de valor, valor que ya se esfumó y que tendrá que darse por perdido. Eso debe resolverse de una manera planeada, organizada, y a costo de los prestamistas y de las instituciones financieras, no los dueños de casas. Eso quiere decir que se deben reducir las hipotecas a un valor realista que el dueño de casa puede alcanzar a pagar. Por ejemplo, si una familia tiene ingresos de $50,000 anuales, pueden alcanzar a pagar realmente una hipoteca de más o menos $180,000, con mensualidades de $1,100. Si una empresa hipotecaria les prestó $350,000 para comprar una casa sobrevalorizada, ya están tratando de pagar más de $2,200 al mes. Y no alcanzan hacerlo. El banquero hipotecario nunca debió ofrecer esta hipoteca, así que es el banquero quien debe pagar las consecuencias.

Es importante organizar a nivel local, comunitario. En algunas comunidades en distintas partes del país ya están haciendo eso, tanto por organizaciones comunitarias que por gobiernos locales. El primer paso es el de buscar y encontrar a esas familias que están en peligro de perder sus hogares. Deben celebrarse audiencias públicas. Hay que darse cuenta que este es un problema comunitario y no una serie de desastres particulares que cada familia tiene que enfrentar en aislamiento. Se puede negociar con los prestamistas para mejorar los términos de pago, pero esto resulta más eficaz si se hace lo más temprano posible y con el apoyo de un grupo organizado. No hay formula universal que sirva en todas las comunidades.

En términos macroeconómicos, parece que la crisis hipotecaria puede transformarse en el gatillo de disparo de una crisis financiera más generalizada y a lo mejor, una recesión económica.

PA: ¿Cómo se relaciona este retrato de crisis que Ud. nos presenta al sistema mismo del capitalismo?

AP: La crisis hipotecaria y la situación económica del país en general ya es casi un ejemplo clásico de lo que Marx calificaba como una crisis de sobreproducción. Dijo Marx, La razón última de las crisis siempre subyace en la pobreza y en el consumo restringido de las masas, que se opone a la tendencia de la producción capitalista de desarrollar las fuerzas productivas como si su límite fuera el poder de consumo absoluto de la sociedad.

Eso quiere decir que, en su afán por las ganancias los capitalistas expanden su producción casi sin límite, eso, con la mano derecha. Pero con la mano izquierda y también con su afán de ganancias hacen todo lo que puedan para reducir a los trabajadores sus salarios y su poder adquisitivo. Entonces, producen más y más pero los trabajadores no alcanzan a comprar lo que ellos mismos producen. Desde el 2001 se ha pospuesto una crisis económica llenando la brecha con pura deuda. Las familias trabajadoras se encuentran más y más endrogadas, y con el brote de la crisis hipotecaria la gente ya no puede sacar más dinero prestado respaldado por el valor de sus casas. No solamente tenemos una sobreproducción en el ramo de la vivienda (ya me había referido a las 4 millones de casas sin venderse que la gente ya no alcanza comprar) pero hay un peligro de que los consumidores pueden salir perdiendo entre 400 y 900 mil millones de dólares en poder adquisitivo nada más porque ya no pueden conseguir préstamos respaldados por el valor de sus casas. Y es por eso que hay un peligro real de que caiga la economía en una recesión abrupta que puede prolongarse porque la gente no alcanza a comprar lo que necesita.

No tengo ningún mapa de cómo debe funcionar el socialismo. Pero el socialismo es un sistema racional bajo el cual la gente trabajadora posee y maneja a la economía a su propio beneficio. La meta es cumplir con las necesidades del pueblo, no producir ganancias antes de nada. Y, ¿cómo se aplica eso a la vivienda? Si examinamos más ampliamente la cuestión de la vivienda no es solamente una cuestión de construir cuántas casas a qué precio, pero es también la cuestión de dónde construir esas casas, y bajo qué condiciones. Tiene que ver con todas las cuestiones ecológicas. Una sociedad socialista se dirigiría a la vivienda de una manera completa. Primero, se pudieran evitar a las “burbujas”. Pudiera examinarse las estadísticas demográficas y decir que en el curso de los próximos 20 años vamos a necesitar tantas unidades nuevas y que tendremos que remozar a tantos departamentos. Se construyen viviendas a un ritmo estable, empleándoles a una fuerza estable de trabajadores, y no habrán altibajos tremendos que afectan las vidas de millones de gente. Por el otro lado de la moneda, dirías, “Está bien, aquí vive la gente; acá es donde se planea el desarrollo económico. Y este es nuestro plan para integrar la necesidad de más viviendas con las preocupaciones ecológicas y la eficiencia energética.

El socialismo como sistema no siempre crea respuestas correctas, pero sí crea posibilidades para encontrar respuestas correctas, porque el pueblo, por medio de sus organismos electivos y sus organizaciones de masas, tiene capacidad para planear y determinar sus propias necesidades.