
8-27-07, 12:01 pm
Se está escribiendo y hablando mucho sobre los problemas relacionados con la inmigración de los indocumentados. Los políticos y los llamados “expertos” pitorrean mentiras racistas. Los defensores de los derechos de los inmigrantes valientemente intentan refutar estas mentiras. Pero hay unas verdades básicas que no se deben mencionar. La derecha no las repiten por temor que van a poner al descubierto su esquema de echarle la culpa a los inmigrantes por todo. No son mencionadas ni por liberales ni progresistas envueltos en la lucha por defender los derechos de los inmigrantes por no comprender las mismas o por temor de que no sean comprendidas por los politicos o el público.
Al reconocer las limitaciones del balance del poder en Washington, el movimiento de derechos para los inmigrantes comprende que no puede lograr todo lo que desea en estos momentos. Saben que tiene que haber compromisos y cambalaches. La legislación que deseamos solo podrá lograrse en étapas porque los Demócratas solo tienen un voto de mayoría en el Senado y una mayoría de 31 votos en la Cámara de Representantes que no es suficiente para derrotar una obstrucción en el Senado o un bloqueo de ley por parte de la presidencia. Sin embargo la administración Bush está tratando de lograr una ventaja a través de redadas despiadadas de inmigrantes, detenciones masivas y deportaciones. Algunos aceptan el concepto de una “reforma comprensiva de las leyes de inmigración” que incluye algunas concesiones para lograr la legalización de 12 millones de indocumentados que se alega viven en este país. Durante este proceso hemos tenido que escuchar disparates absurdos sobre inmigración que vienen de parte del presidente Bush, de los Republicanos, de las corporaciones que salivan por un programa de braceros y hasta de los políticos demócratas que en su mayoría están tratando de ayudar.
Los disparates incluyen la idea de que, antes de bregar con la legalización de los indocumentados y crear una política de inmigración sensata para el futuro, tenemos que“fortalecer las agencias que manejan las leyes de inmigración” y tenemos que “sellar las fronteras.” Los que hemos trabajado en el asunto de inmigración sabemos que esto es un disparate de mayores proporciones. En caso de que una ley surja de las diferentes tendencias en el Congreso que incluye estas tonterías, tenemos que estar claros, y conocer la situación para poder explicarle la realidad al pueblo norteamericano. El problema de los inmigrantes indocumentados no se puede comprender sin saber lo siguiente:
• La inmigración en masa de los indocumentados a los Estados Unidos de Norteamérica es el resultado de la destrucción despiadada de las economías de Méjico y otros países pobres del Caribe, América Latina y demás, que viene de las políticas de comercio y desarrollo que el gobierno estadounidense ha impuesto agresivamente para beneficiar las corporaciones norteamericanas, y no por la falta de enforzar las leyes de inmigración, o por complots para reconquistar las tierras de Méjico que fueron robadas por EEUU, ni la inmigración en cadena que envuelve bebés nacidos en este país, tampoco por los atractivos empleos bien remunerados de EEUU. Por ejemplo, la inmigración de indocumentados desde Méjico aumentó desde el 1994 cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta) y Wall Street impusó las medidas crueles neoliberales como condición para el préstamo Clinton-Rubin para salvar la economía mejicana. Como resultado para el año 2000 más de 6 millones de mejicanos fueron ahuyentados de la economía agrícola y de otros sectores económicos. Los nuevos empleos que supuestamente iban a generar las corporaciones extranjeras nunca llegaron, se fueron a otros países donde la mano de obra era aún más barata. Los únicos ganadores fueron las multinacionales norteamericanas y sus cómplices de la élite económica y política norteamericana, canadiences y mejicanas. Lo mismo pasó en otros países pobres. No se tiene que ir más allá de estos hechos para la causa del aumento en la inmigración. Si se quiere parar la inmigración indocumentada, entonces no dejemos que nuestros líderes construyan murallas y criminalizen a los inmigrantes, luchemos contra el imperialismo y la globalización capitalista.
• Esta inmigración entra al país sin documentos por que el gobierno norteamericano sencillamente no le da visas a este tipo de persona, campesinos y trabajadores urbanos, cuyo sustento ha sido destruido por cosas como el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC) o el Tratado de Libre Comercio Centroamericano. De hecho, en 2005, EEUU solo expedió 5,000 visas de residencia permanentes para estos tipos de trabajadores. Más personas entraron con visas a través del programa de unidad familiar, la cual la legislación que se está discutiendo en el Senado busca reducir radicalmente. Personas que han perdido su manera de sobrevivir por la política económica norteamericana y que desesperadamente necesitan buscar una nueva manera de mantener a sus familias tendrían que, en muchos casos, esperar hasta que sean muy viejos para trabajar y entrar al país legalmente. En vez de dejar a sus familias sufrir deciden entrar sin documentos.
• No hay ninguna “fila” para los inmigrantes indocumentados en el proceso de legalización. Los pobres que se ganan las habichuelas con sus manos no han podido unirse a la fila de visas estadounidenses aunque sean los que más necesitan emigrar. Ellos no se colaron al frente de la fila, fueron excluidos de la fila por la política norteamericana aún cuando se estaban implementando políticas estadounidenses que los desalojaban y los forzaban a intentar venir a este país. Hasta democrátas como el Senador Kennedy, cuando los acusan de ser blanditos con los indocumentados, hablan de hacer a los indocumentados ir a la cola de la fila antes de poder recibir sus visas de trabajo. Esto es otro disparate más.
• Plantear que los indocumentados “toman los trabajos que nadie quiere” es un disparate tambien. Aunque no hay prueba de que los empleos que los indocumentados tienen serían tomados por los desempleados de los arrabales urbanos si fueran mejor remunerados, si está claro que las principales industrias que emplean trabajadores indocumentados en masa lo hacen para mantener un ejército de reserva de obra de mano barata. Sin embargo, el impacto de la inmigración indocumentada sobre los salarios y el desempleo es una cuestión complicada; los indocumentados participan en la economía de muchas maneras no sólo tomando los trabajos que pagan menos. Lo cierto es que si los que ahora son indocumentados dejaran de serlo no tolerarían las condiciones de trabajo peligrosas, sucias y mal pagadas que enfrentan ahora.
• No es verdad, como sugieren entidades como la Cámara de Comercio norteamericana y el Instituto Manhattan, que la única manera de canalizar legalmente la inmigración desde los países pobres es a través de programas de braceros. Esta es pura propaganda promovida por la industria agrícola, gastronómica y otros sectores industriales que quieren mantener la obra de mano barata y sin derechos que tienen ahora implementando programas de braceros con pocos derechos laborales. La mejor manera de “legalizar” los indocumentados es aumentando las visas de residencia permanente a trabajadores de países pobres despojados por la globalización corporativa.
• La explotación despiadada de los indocumentados le ha producido superganancias a las industrias agrícolas, gastronómicas y otros sectores del capital norteamericano y si esos inmigrantes ganan poco y pagan menos impuestos es por que sus patronos los explotan tomando ventaja de su estatus vulnerable. Forzemos a los patronos a que paguen mejores sueldos (y que reconozcan el derecho a sindicalizarse y poder luchar por mejores condiciones de trabajo) y asi los trabajadores tendran la posibilidad de pagar más impuestos.
• Los cortes en las contribuciones que les tocan a los ricos hacer comenzó con Ronald Reagan y ha llegado hasta la estratósfera con George W. Bush permitiendo a estas compañías lograr muchas ganancias de la explotación de los indocumentados, mientras, no pagan su porción equitativa de las contribuciones. Si te quejas que los indocumentados están chupando sin pagar, culpa a los explotadores y no los explotados por esta situación. Hay que hacer que las multinacionales y los ricos paguen sus contribuciones, asi se verá como habra bastante dinero para las escuelas y la salud. No hay que quejarse de que los inmigrantes están abusando del erario público.
• Si legalizamos a los 12 millones de inmigrantes indocumentados de una manera efficiente, rápida y menos costosa y creamos un sistema de inmigración justo, basado en quien tiene la necesidad verdadera de venir a este país, entonces el problema de como enforzar las leyes en la frontera y dentro del país va a disminuir bastante. Uno de los problemas sería el detener a los verdaderos criminales, a los terroristas y los contrabandistas de drogas. El negocio ilícito del contrabando de indocumentados y de la falsificación de documentos virtualmente desaperecería. No habría necesidad de construir centros de setenciones o de emplear mas guardias fronterizos o de construir murallas en las fronteras, si se desviaran los recursos para usos mas constructivos; los contribuyentes ahorrarían mucho dinero.
• Las medidas propuestas de seguridad interna (encontradas en muchas de las propuestas para reformar el sistema de inmigración) va hacerle mas daño a los ciudadanos norteamericanos y a los residentes legales de lo que el gobierno está dispuestos a admitir. Por ejemplo, en unas de las secciones de la propuesta del Senado, todos los patronos en el país tendrán que eventualmente chequear el estado legal de cada trabajdor. De acuerdo a las estadísticas de la Administración de Seguro Social este sistema que ahora se implementa voluntariamente ha demostrado una tasa de error de un cuatro por ciento. La fuerza de trabajo de este país es de 140 millones y con la tasa de error esto quiere decir que unos 5,600,000 trabajadores pudieran ser afectados por esta medida, muchos perdiendo el trabajo que han tenido por años o injustamente ser rechazados para trabajos. Esto le causaría miseria y sufrimiento a muchas familia y le haría daño a la economía del país.
• Los indocumentados no son una amenaza rampante de depravación y enfermedad. Al revés, tienen una tasa de criminalidad y enfermedad mas baja que otros sectores similares. En vez, son los chivos expiatorios del momento, víctimas inocentes que sirven para cubrir los fracasos deshonrosos del gobierno actual y los crímenes de la clase dominante norteamericana. Si las personas no le hicieran caso a Lou Dobbs, el Centro para los Estudios de Inmigración y todos los otros anti-inmigrantes estrepitosos, y en verdad estudiar estas cosas se darían cuenta de que los inmigrantes no tienen la culpa por:
• La crisis financiera del sistema de salud de EEUU. • Los cortes en la ayuda financiera para los estudiantes universitarios. • La falta de apoyo a la educación pública por nuestros líderes. • Los cortes en la ayuda federal a las comunidades. • La corrupción masiva en todos los niveles del gobierno. • El desmantelamiento de la acción afirmativa y la pérdida de oportunidades para la juventud y adultos de color en EEUU. • El fracaso del Congreso de legislar un aumento significante en el salario mínimo. • La negativa de la administración de enforzar las leyes laborales para todos los trabajadores y no solo dónde trabajan muchos indocumentados.
• La guerra de Iraq y el desperdicio de tantas vidas y fondos que ésta ha consumido. Los inmigrantes con o sin papeles no han causado estos problemas serios de nuestra sociedad. Los culpables son una élite codiciosa de las corporaciones ricas y los políticos corruptos que están al servicio de éstas, incluyendo especificamente la administración de Bush.
• Los ocho millones de trabajadores indocumentados en la fuerza laboral estadounidense sin duda alguna son utilizados por los patronos para minar los sueldos, los beneficios y las condiciones de trabajo de otros trabajadores, pero, si son deportados a sus países, el impacto para los trabajadores norteamericanos sería aún peor. Las economías de Méjico, el Salvador, la República Dominicana, Haití, etc. no podría absorber el retorno de tantas personas, ni la pérdida de renta del dinero enviado a los familiares por los indocumentados que generaría un colapso total de las economías. Estos países serían aún más pobres, con unas fuerzas laborales baratas atrayendo a las corporaciones norteamericanas aún más.
• Los trabajdadores indocumentados con papeles se pueden convertir en una fuerza libertadora para nosotros. ¿Cómo sabemos ésto? Sólo tenemos que recordar las manifestaciones masivas por derechos de los inmigrantes de este año y del año pasado para darnos cuenta que este no es un grupo manso dispuesto a dejarse explotar. ¿No nos gustaría ver manifestaciones masivas para los derechos laborales, para poner fin a la opresión racial y la discriminación sexual, para un sistema de salud universal, por mas fondos para las escuelas públicas y para poner fin a la guerra de Iraq? Los inmigrantes, sus aliados, familiares compañeros y compañeras de trabajo han demostrado que son un fuerza de lucha por la justicia y el progreso. Se alzaron en protesta en el 2006 contra la legislación siniestra del congresista Sensenbrenner (HR 4437) que amenazaba a sus seres amados y a ellos. Los inmigrantes también son trabajadores, padres de niños en el sistema escolar, estudiantes, pacientes en el sistema de salud, consumidores y miembros de nuestra sociedad y lucharán por la justicia social para todos. Encontremos la manera de luchar hombro con hombro con ellos para juntos resolver los verdaderos problemas de nuestra sociedad, en vez de caer en la trampa tendida por nuestro enemigo común que busca dividirnos y conquistarnos.
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